Thursday, March 8, 2018

La guerra de los misiles







Debemos confesar que estamos atemorizados por la carrera armamentista que estremece al mundo, 9 países poseen más de 17.000 armas nucleares y el creciente intercambio de amenazas entre gobernantes, aumenta el riesgo a la destrucción total o parcial de la civilización. 
King Jong-Un, el dictador norcoreano, constantemente lanza cohetes de ensayo y proclama que, ante los amagos imperialistas de E.E.U.U. tiene dispuestas valiosas armas con cabezas atómicas para la defensa nacional, que su país será la potencia nuclear más poderosa del mundo y que con solo apretar el botón que mantiene sobre su escritorio, alcanzaría a la nación del norte con sus misiles.
El presidente Donald Trump ante la amenaza de “el hombre cohete” responde que, su botón para ejecutar un ataque nuclear es más grande, poderoso y funcional y que el tirano podría enfrentar la furia del fuego que le causaría una catástrofe definitiva. Para optimizar la seguridad del país, Trump, incrementó el presupuesto para los gastos de defensa, arsenal nuclear y el sistema de protección antimisiles. Por su parte, Vladimir Putin, el presidente de Rusia, dice ser el dueño de un arsenal nuclear invencible e impenetrable por los escudos antimisiles de E.E.U.U., que sus invulnerables armas hipersónicas e intercontinentales, que solo él posee, pueden alcanzar con su demoledora carga atómica cualquier lugar del planeta.
Ante la amenaza de lanzamiento de esos arsenales que conllevaría desastrosas consecuencias humanitarias, 122 naciones adoptaron una campaña para prohibir las armas nucleares a nivel internacional; esta conciliadora misión le valió el Premio Nobel de la Paz 2017, noble objetivo de naciones con buena voluntad que, no logrará coronarse con la rama de olivo, si los belicosos gobernantes no resuelven de manera diplomática los asuntos internacionales



La marcha de los estudiantes






Son sobrevivientes de la masacre en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, son los osados estudiantes exigiendo que estos hechos sangrientos no se repitan jamás, ellos son los jóvenes que han decidido expresar de manera transparente su repudio por las armas de fuego en los sitios y en las manos inadecuadas, ellos, de palabras encendidas, se han tornado en abanderados de esta jornada ya que los adultos se han conformado con lamentarse, guardar luto y clamar por protección divina cada vez que una matanza llena de dolor e impotencia los salones de clase.
A estos aguerridos líderes se le han sumado estudiantes de todo el país, caminan largas distancias para reunirse, con la sociedad civil, autoridades y políticos, y debatir con propiedad sus planteamientos, ellos, que son la esperanza del futuro, piden un mayor control sobre las armas, que los políticos dejen de ser gratificados por la poderosa Asociación Nacional del Rifle, que les garanticen seguridad para poder dedicarse a sus estudios, que no permitirán que las escuelas se conviertan en polígonos de tiro ni que sus maestros guarden armamento bajo los libros, ellos, que son el tesoro de la nación, han emprendido una justiciera marcha, caminemos a su lado, no los dejemos solos esta vez.